Por Patricio Aguel
Olas, en montones, sobre una superficie
corrugada color pastel.
Miradas desnudas disparan anhelos
en puntos fugases.
Un cielo, un cielo marginado por estrellas
que delatan buen animo:
espera tormentoso las nubes que coronarán su final.
Botes se mecen la melodía impulsada por el viento.
Y el virgen silencio del pescador hace brotar de lo más recóndito de ellos
los secretos presuntuosos de su umbral,
mientras las cigüeñas recorren sus espaldas
envolviéndolos con sus picos
y dejándolos caer para que los peces
los entierren en el fondo del mar.
La vida del pescador: el hombre y el mar.