Por Leandro Turco
Bajo el vientre del horizonte
se posa el caudal de tu mano
un ramo de suspiros
que se embarcan
de mareas
sin remo que atraviesan
todo reflejo
con que se bordan los cielos
de aquellos pirineos.
Por bajo las faldas, se esconden casas
que en silencio crecen, oscuras.
Vas abrazándote a la luna.
Voy mordiendo los muelles.