Sensaciones

Por Patricio Aguel



Olas, en montones, sobre una superficie
corrugada color pastel.

Miradas desnudas disparan anhelos 
en puntos fugases.

Un cielo, un cielo marginado por estrellas
que delatan buen animo:
espera tormentoso las nubes que coronarán su final.

Botes se mecen la melodía impulsada por el viento.

Y el virgen silencio del pescador hace brotar de lo más recóndito de ellos
los secretos presuntuosos de su umbral,
mientras las cigüeñas recorren sus espaldas 
envolviéndolos con sus picos 
y dejándolos caer para que los peces 
los entierren en el fondo del mar.

La vida 
del pescador: el hombre y el mar.

Bajo el vientre del horizonte

Por Leandro Turco


Bajo el vientre del horizonte

se posa el caudal de tu mano

un ramo de suspiros

que se embarcan


de mareas

sin remo que atraviesan

todo reflejo 

con que se bordan los cielos

de aquellos pirineos.



Por bajo las faldas, se esconden casas

que en silencio crecen, oscuras. 


Vas abrazándote a la luna.

Voy mordiendo los muelles.

El lila pastoril

Por Iannu


el lila pastoril
no contorna
el pico nevado

se disuelve
en una liviana
paleta fría
pero cálida

la nieve lila
es el cielo
mojado

y delante:
pinales
que parecen mamushkas
polleras de dama antigua
de tules negros

las casas abatidas
de mano de barro

tiempos de cosecha
y sacrificio
todo se esparce
y se condensa

las castañas
se asan al fuego


La lluvia reina aún sobre tus hombros

Por Ailin Sacomani, Sebastián Bertuccio, Blanca Correa y Iannu


La lluvia reina aún sobre tus hombros.
Y todavía no hay destino para su reinado.
¿Qué piensan los seres que nada tienen para perder?
Y acaso ella desnuda su última luna azul.
El cielo parece una alcantarilla, una cuna quieta y brillante.
Nada que hacer ante la muerte orgullosa.
Cada vez veo más gente bailando en las calles.
          Y el clima cambia todo el tiempo. 


Una débil hilacha

Por Iannu



Una débil hilacha

de luz tardía

gastada raquítica

aún encandila



faltaría una lupa

para agujerear

cada hoja



y ahora

los pétalos a lunares

dejan aún pasar el sol



cada vez más

se arrugan

parecen polillas



hasta quemarse y 

¿desaparecer?



siempre me asombró

la manera en que se esfuma

algo que se quema



ya no queda ojo de buey

para ver la estría de luz

letal



el cielo se volvió vacilante

amplio dilatado:

una alcantarilla con goteras

cuna de agua quieta 

áurea 



Aún el sol

Por Nicolás Darchez



Aún el sol 

y sobre ella el tiempo

todo canta en mi mano

en los silencios breves del gesto

el espacio del sueño

el universo entero

incluso el miedo entre los árboles

aún 

los restos del verso

¿qué piensan los seres 

que nada tienen para perder?

todo canta

y sobre ella el mundo.

Vuelvo sobre el rostro húmedo

Por Blanca Correa



Vuelvo sobre el rostro húmedo

de veranos hambrientos

La noche

sin piel en el silencio,

canta.

Y ella

desnuda su última luna azul.

El día envuelve su agonía

Y en mi puño

una palabra,

amenaza.

El sabor de la muerte

Por Sebastián Bertuccio



Si la esencia estuviera

inscripta en el cielo,

y un ojo infinito en constante vigilia

me enjuiciara a cada paso,

¿qué sería de mí durante el sueño

             o en el silencio de nuestros actos?

             Soy para vos, por haberme hallado dentro tuyo, amor.

Somos a donde vayamos el elemento que doblega al lema

del colaboracionismo: “La humanidad”.

Pero colaborar es otra cosa:

                    es besar una mejilla habitada por enlaces oníricos; es jugar con un niño que

nunca olvidará nuestra presencia jamás, aunque sólo haya sido una vez; es la mirada que

compadece a uno que vende medias en la vereda como disco rayado, y le compra porque

de soledad, todos sabemos; es un pescador que devuelve sus presas al río y aun sin presa

vuelve contento a casa.

A fin de cuentas, es saberse mortal,

y solo un paladar exquisito es capaz de crear. Y, si al fin y al cabo,

hemos de morir, que cada muerte sea una invención,

algo tan único como todo lo creado durante la vida.

Seamos justos, si la fatalidad

es amiga y consejera

hagamos de ella un

enigma que cifre todos los ocasos.



El tiempo es mi percepción

Por Ailin Sacomani



el tiempo es mi percepción

no miro tu reloj

cada segundo, simplemente latía

de aquí nace un universo,

la noche otra vez mentía

¡del dicho al hecho!

como dicen las abuelas

detalles que saltan a la vista de lupa

un paraíso inventado de limonadas y fresias

un húmedo sabor

¿ironía?

claro, yo también lo pensaba

verano