Dos poemas

Por Blanca Correa




I


Un grito gris 

disonante

envuelve como un manto 

la piel seca 

del rostro del abismo. 

Voy por descoloridos caminos, 

mares imprevistos 

en este inmediato día sin sol. 

Susurra un sonido frágil, 

envolvente.  

No conozco esa voz 

se retuerce en algún silencio impostor.




II


La tela transparente 

enmudece la tarde 

y escucho 

tu voz burlona 

humedecer los restos 

del último verano. 

Como un torbellino de luces y sombras 

arrancaste la última gota de sangre 

de tu vientre de viernes.

Y ya no estás,  

y extraño cualquier gesto,

algún rastro.

Acá están todos los silencios 

que lastimaron las palabras.

Mi puño aprisiona

la sílaba del último verso

que escribiste.

Y ahora estoy mirando tu espera dolida 

atormentada.